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Virgen de la Sonrisa
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Especialmente destinada para ayudar a rezar a
quienes se sienten afligidos y agobiados por
tristeza, depresión o alguna enfermedad física,
emocional o espiritual o para interceder por
quienes las que padecen.
“También la pobre Teresita, al no encontrar
ninguna ayuda en la tierra, se había vuelto hacia
su Madre del cielo, suplicándole con toda su alma
que tuviese por fin piedad de ella...
De repente, la Santísima Virgen me pareció hermosa
, tan hermosa , que yo nunca había visto nada tan
bello.
Su rostro respiraba una bondad y una ternura
inefables.
Pero lo que me caló hasta el fondo del alma fue la
encantadora sonrisa de la Santísima Virgen.
En aquel momento, todas mis penas se disiparon.
Dos gruesas lágrimas brotaron de mis párpados y se
deslizaron silenciosamente por mis mejillas,
pero eran lágrimas de pura alegría... ¡La Santísima Virgen, pensé, me ha
sonreído! ¡Qué feliz soy...!”
(Santa Teresita del Niño Jesús. Historia de un
alma, III )
Veneración: los días 13 de cada mes |
Oración de
la Virgen de la Sonrisa
Virgen
de la sonrisa, Madre de la alegría
vengo a ponerme delante de tus ojos buenos.
Necesito esa luz de tus ojos serenos
y esa esperanza de tu rostro amable.
Te doy gracias María,
porque estás a mi lado en todos momentos.
Cuando sufro, tengo tu alivio.
Cuando estoy feliz, compartes mi gozo.
Vengo a buscar tu ayuda Madre
para mí y para todos mis seres queridos.
(pedir con humildad y confianza
la gracia que quiere obtener)
Te pido que hagas nacer en nosotros a Jesús.
Así podremos vivir con alegría y saldremos adelante
en medio de las dificultades de la vida.
Danos fortaleza, paciencia valentía y mucha
esperanza
para seguir caminando.
Madre de la alegría, derrama tu consuelo en todos
los que están tristes y cansados, deprimidos y
desalentados.
Que la hermosura de tu rostro,
lleno de fuerza y de ternura, nos llene a todos de
confianza,
porque comprendes lo que nos pasa
y somos valiosos para tu corazón materno. Amen
Novena Virgen de la Sonrisa
TODOS LOS
DÍAS
(Se toma conciencia de la presencia de Dios, ante
quien siempre estamos,
en quien somos y por quien vivimos,
haciendo con calma y fe la señal de la cruz)
“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén”
Oración inicial para todos los días de
la virgen de la sonrisa
PRIMER DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “Pidan y se les dará; busquen y
encontrarán; llamen y se les abrirá: porque todo el
que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que
llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo
pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le
da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar
cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de
ustedes que está en el cielo dará cosas buenas a
quienes se las pidan!” (Mateo 7, 7-11)
Reflexión:
Muchas veces hemos rezado “Bajo tu amparo…” y, sin
embargo, nos cuesta reconocer la presencia protectora
de Dios que se nos hace manifiesta en la imagen
maternal de María. Él siempre cuida de nosotros y nos
regala la vida para que la disfrutemos y compartamos.
Pero para experimentar este amparo es necesario
confiar en él como un niño pequeño y abandonarse en
sus manos. La sonrisa de María nos habla del amor de
Dios, que nos invita a vivir en ese amor como ella lo
hizo toda su vida.
SEGUNDO DÍA
Lectura bíblica:
Dijo Jesús: “ Vengan a mí todos los que están
afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen
sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy
paciente y humilde de corazón, y así encontrarán
alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”
(Mateo 11, 28-30)
Reflexión:
A veces estamos afligidos y agobiados por
preocupaciones intrascendentes que nos quitan la paz y
nos hacen perder el camino que nos lleva al Dios que
habita en lo más íntimo de nuestro ser. A veces
estamos divididos interiormente y vivimos disipados
por mil cosas innecesarias que nos hacen descuidar lo
principal… Si ponemos nuestros ojos en María, ella nos
muestra a Cristo, que es nuestra luz. Es por eso que
acudimos a ella con nuestras oraciones, para recibir
esa luz que viene a nuestro encuentro para robustecer
nuestra esperanza. Al mirar su rostro amable de Madre
sonriente, confirmamos nuestra confianza en la
infinita bondad de nuestro Padre Dios.
TERCER DÍA
Lectura bíblica:
Dijo Jesús: “Les aseguro que si el grano de trigo que
cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere,
da mucho fruto. El que tiene apego por su vida la
perderá; y el que no está apegado a su vida en este
mundo, la conservará para la Vida eterna.” (Juan 12,
24-25)
Reflexión:
El hombre de hoy, a pesar de vivir rodeado de
otros hombres, muchas veces se siente solo, se llena
de miedos y se pone a la defensiva. Cerrado en su
egoísmo no percibe que si quiere tiene refugio en el
seno maternal de María.
Para gozar de la compañía protectora de Dios es
necesario tener los mismos sentimientos y
disposiciones de María que siempre fue fiel oyente del
Señor. Por su perfecta obediencia y la total
disponibilidad que le hizo decir sí a Dios, a pesar de
no entender ni saber cabalmente la dimensión que iba a
tener su pedido, primero engendró interiormente a
Cristo y luego lo dio a luz.
Así, siguiendo el ejemplo de la Virgen de la Sonrisa,
el creyente descubre que su entrega se convierte en
frutos abundantes, que sus obras son las que el Señor
espera de él, porque se abre generosamente a la vida y
se deja llenar de Dios.
CUARTO DÍA
Lectura bíblica:
“En aquellos días, María partió y fue sin demora a un
pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de
Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo
de María, el niño saltó de alegría en su seno, e
Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: ‘¡Tú eres
bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto
de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi
Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño
saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber
creído que se cumplirá lo que fue anunciado de parte
del Señor'. María dijo entonces: ‘Mi alma canta la
grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo
en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la
pequeñez de su servidora...'.” (Lucas 2, 39-47)
Reflexión:
Una de las cosas que debemos aprender de María es a
compartir con los demás las alegrías, las tristezas,
los gozos, los dolores.
María no es una mujer indiferente, cerrada en sus
cosas, al contrario, ella está siempre disponible,
acude siempre al encuentro del otro para tomar parte
en su vida y para señalarle, con la sonrisa de sus
labios, que la presencia de Dios lo acompaña en medio
de todas las circunstancias.
QUINTO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “Les aseguro que ustedes van a llorar y se
van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará.
Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se
convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz,
siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando
nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría
que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.
También ustedes ahora están tristes, pero yo los
volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les
podrá quitar”. (Juan 16, 20-22)
Reflexión:
El cristiano es un peregrino, un caminante esperanzado
que avanza paso a paso hacia la Patria definitiva.
Pero no por tener los ojos en el cielo deja de tener
los pies sobre la tierra; vive en el mundo, pero no es
del mundo.
Cuando los que piensan que la vida termina en la tumba
se desesperan, él se anima porque cree que las
angustias y dolores del parto presente se convertirán
en el gozo y la alegría eternos. En este mundo, que a
veces percibimos como un “valle de lágrimas”, una
certeza nunca nos debe abandonar: María está siempre
dispuesta a interceder por las necesidades de sus
hijos. Ella peregrinó por este mundo y experimentó
necesidades similares a las nuestras, ahora que goza
del cielo intercede por nosotros para que sigamos
caminando .
SEXTO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “No temas, pequeño rebaño, porque el Padre
de ustedes ha querido darles el Reino”. (Lucas 12, 32)
Reflexión:
Quien tiene a Jesús en su corazón tiene una alegría
que nada ni nadie puede hacer desaparecer, porque se
sabe parte del pequeño rebaño que él mismo pastorea.
Quien tiene a Jesús en su corazón ve todo con los ojos
de María y enfrenta las mayores dificultades sin
perder la calma. La sonrisa bondadosa y serena de la
imagen venerada de nuestra Madre nos anima, así
enfrentamos todas las circunstancias que nos tocan
vivir con la misma actitud de María, gozando, como
ella, de la paz y de la confianza en Dios que todo lo
puede: “El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar”
(Salmo 23, 1)
SEPTIMO DÍA
Lectura bíblica:
Jesús dijo: “No se preocupen por su vida, pensando qué
van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van
a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y
el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del
cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en
graneros, el Padre que está en el cielo los alimenta.
¿No valen acaso ustedes más que ellos?” (Mateo 6,
25-26)
Reflexión:
Cada vez que emprendemos un camino nos invade un
cierto temor, sabemos que la realidad muchas veces nos
sorprende con sus dificultades, así como también con
alegrías inesperadas.
Enfrentamos las contrariedades con confianza, porque
creemos firmemente que tenemos un Padre bueno en el
cielo que cuida de nosotros. Aunque nos esforzamos
como si todo dependiera de nosotros, rezamos como si
todo dependiera de él. Juntos, él con su gracia y
nosotros con nuestro esfuerzo, vamos tejiendo nuestra
propia existencia un día a la vez.
OCTAVO DÍA
Lectura bíblica:
“Se celebraban unas bodas en Caná de Galilea, y la
madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado
con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de
Jesús le dijo: ‘No tienen vino'. Jesús le respondió:
‘Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha
llegado todavía'. Pero su madre dijo a los sirvientes:
‘Hagan todo lo que él les diga'...” (Juan 2, 1-5)
Reflexión:
Ya sabemos cómo terminó la historia, esa fiesta que
simboliza la historia de la humanidad y la de cada uno
de nosotros no se aguó… La hora de Jesús ha llegado,
si invitamos al Hijo y a su madre para que participen
de nuestra vida haremos de ella una continua fiesta en
donde el vino de la alegría y de la fraternidad nunca
faltarán. Acudiendo a la Virgen de la Sonrisa
encontramos el consuelo necesario para superar todas
las circunstancias penosas que ponen en peligro la
fiesta de la vida.
NOVENO DÍA
Lectura bíblica:
“El primer día de la semana, dos de los discípulos
iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos
diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban
sobre lo que había ocurrido ( la condena y muerte
de Jesús ). Mientras conversaban y discutían, el
mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les
dijo: ‘¿qué comentaban por el camino?'. Ellos se
detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos,
llamado Cleofás, le respondió: ‘¡Tú eres el único
forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos
días!'. ‘¿Qué cosa?', les preguntó. Ellos
respondieron: ‘Lo referente a Jesús, el Nazareno, que
fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante
de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos
sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser
condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros
esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero
a todo esto ya van tres días que sucedieron estas
cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con
nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de
madrugada al sepulcro y, al no hallar el cuerpo de
Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido
unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos
de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo
como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo
vieron'.
Jesús les dijo: ‘¡Hombres duros de entendimiento, cómo
les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos
sufrimientos para entrar en su gloria?'. Y comenzando
por Moisés y continuando con todos los Profetas, les
interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a
él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús
hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le
insistieron: ‘Quédate con nosotros, porque ya es tarde
y el día se acaba'. Él entró y se quedó con ellos. Y
estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la
bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los
ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron,
pero él había desaparecido de su vista. Y se decían:
‘¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba
en el camino y nos explicaba las Escrituras?'. En ese
mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a
Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a
los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron:
‘Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a
Simón!'.
Ellos,
por su parte, contaron lo que les había pasado en el
camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan .”
(Lucas 24, 13-35)
Reflexión:
En el camino de la vida no estamos solos. Dios se hace
caminante con nosotros y nos ofrece una nueva
interpretación de las circunstancias que nos agobian o
desconciertan. María con ternura inigualable,
sonriéndonos nos llena de confianza en las horas más
difíciles, porque de ella comprende nuestras
debilidades y porque como madre nuestra nos siente
carne de su carne y nos cobija en su regazo, cerca de
su corazón que late de amor por nosotros y por el
mundo entero.
ORACIÓN CONCLUSIVA PARA TODOS LOS DÍAS
De la mano maternal de María nos dirigimos al
Padre con la oración que Jesús nos enseñó.
(Se reza un Padre Nuestro)
Depositamos en las manos de María nuestras
intenciones.
(Se reza un Ave María y Bajo tu amparo)
Bajo tu amparo
nos acogemos,
Santa Madre de Dios.
No desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades.
Antes bien líbranos de todo peligro,
Oh Virgen gloriosa y bendita. Amén. |